domingo, 19 de enero de 2014

"EL LADO MÁGICO DE LA LUNA" PARTE I

Es un placer para mi empezar a compartir esta historia que espero les guste.


No hay nada más maravilloso que aprender sintiendo lo
dulce o amargo de cada experiencia.
Creciendo conforme se avanza con cada vivencia,
aprovechando al máximo cada suceso que nos marca.



Prefacio

Cuidado con lo que tanto deseas porque se
puede convertir en realidad más allá de lo que tú
puedes imaginar, pero siempre hay un pequeño precio
que pagar, la pregunta es: ¿estás dispuesta a pagarlo?




Capítulo I


                                                      A primera vista

En medio del bosque cuyos árboles se erguían
enormes hacia el cielo, con ramas tupidas en lo alto,
atravesadas por claros de luz que pasan como estelas de
plata clavadas en medio del follaje, corría velozmente
un lobo de negro pelaje brillando cada vez que la luz
lo acariciaba, como escapando de algo o de alguien,
deteniéndose abruptamente cerca de la orilla de un
acantilado rocoso golpeado por el mar, de donde se
podía observar jugueteando a un lobezno blanco como
un copo de nieve, de ojos inquietos color esmeralda,
con pintas oscuras en las patas traseras como si llevara
calcetas, corriendo alrededor de una mujer de imagen
casi transparente y blanquecina, de cabellos plateados
que abrigaban casi por completo su espalda, vestida con
gasas que eran movidas por la suave brisa, ocultando sus
brazos y pies por completo, flotando sin rozar el suelo y
un cordón en la cintura que colgaba por delante hasta la
altura de las rodillas.
Los dos disfrutaban el atardecer y la paz del bosque
que de pronto se vio interrumpida al percibir la presencia
de una sin par bestia negra; ante esta imponente figura
parada frente a ellos, quieta como una estatua, pero
jadeante por el cansancio, el lobezno se congeló de
inmediato y permaneció vigilante al lado de la misteriosa
mujer, mientras ella se arrodillaba en el aire abrazando
al pequeño con una mano y extendiendo la otra como
llamando al gran lobo negro, moviendo los labios
lentamente, pero sin emitir sonido alguno.
—Acércate —le decía con gran ternura, mientras el
gran lobo se aproximaba a ellos vacilante, cuando estuvo
cerca, la imagen blanquecina acarició su cuello negro
y él cerraba los ojos como si disfrutara de tal espectral
caricia, sin percatarse de que detrás de ellos apareció un
tercer lobo de color gris que, enfurecido y con una mordaz
fuerza, envistió al pequeño lobezno lanzándolo por el
acantilado, perdiéndose en el vacío que había detrás de él,
cayendo de espaldas hacia la nada y mostrando su lunar
color salmón que dejaba ver el poco pelaje que cubría su
estómago; entonces pude escuchar el aullido del gran lobo
negro que se perdía en la distancia y sentir su profundo
dolor por quedarse allí sin poder hacer nada para evitar
tal tragedia…
Tenía el cuerpo rígido, respirando, agitada, todo el
aire que mis pulmones podían recibir, sentí la sensación
de vacío en mi estómago como si fuese yo la que estaba
cayendo de lo alto del acantilado…
Cuando mis ojos se abrieron al máximo, mis
manos se aferraban a la almohada, miré mis dibujos
en la pared y mi lámpara; “sí, es mi habitación”, pensé.
Empecé a calmarme, mi respiración se tornaba
tranquila otra vez, pero ya no pude dormir, porque
sentía esa rara sensación en el estómago que no pasaba,
después de dar vueltas en mi cama, en mi celular
sonaba la canción de todas las mañanas, ya era hora de
levantarse para ir a clases y, de un salto, salí de mi tibia
cama para estirarme tratando de alcanzar el cielo.
“¡Humm…!, otra vez esos sueños, ¡qué tormento!”,
pensé. “Bueno será mejor que me dé prisa y me vaya,
el tiempo no se detiene, lo bueno es que en natación me
despertaré si me duermo en clases”, pensaba mientras
me dirigía al baño.
Me fascina el agua como si hubiese nacido en ella;
después de una ducha que despertó mis sentidos por
completo, bajé a desayunar; mi madre ya se encontraba
en la cocina haciéndome lo que tanto me gusta, le di un
beso.

...continuara...